FRANCISCO ONIEVA – CONVERSACIONES CON JOSÉ DURANTE UN PASEO POR LA COSTA

1 ene 2008

El sol, por estas tierras,

no pone de oro el fondo de las fuentes,

ni siquiera de plata los recuerdos

que caen como caspa en mi chaqueta

y deshacen lo poco que me queda de España:

las siestas en el patio sevillano

de mi infancia,

los campos de Castilla de mi primer amor

-con el tiempo se muestra reincidente-,

la Baeza soñolienta

o el Madrid de mi hermano, mi Manuel,

de Mairena, los mítines,

las manifestaciones y entrevistas

de apoyo a la República.

Cómo envidio, José, a los pescadores

de estas casas, que viven

libres

de las preocupaciones que desangran los labios.

Se adhiere a las ventanas un salitre

que al mediodía baila en nuestros ojos

y sugiere que en el interior

amanece

con un olor a leche bien caliente,

y a bollería.

Te confieso, José, aunque no lo creas,

que necesito aproximarme

a una visión más cercana del mundo,

si quieres más humana y comprensiva,

que sepa valorarlo

en sus detalles más pequeños,

y que a nadie parecen importar,

que olvide que la vida, aunque nos cueste,

acostumbra a mostrarnos

nuestra parte más húmeda,

con una sensatez de cirujano,

ahondando en la sangre de los que ya se fueron

y de los que nos vamos ligeros de equipaje.

(Publicado en Los lugares públicos, 1998, corregido en profundidad y ampliado en 2008). Este poema mereció el premio Hilario Ángel Calero de Poesía en 2005.