Jesús Munárriz

18 ago 2009

DE VISITA

En la vieja pensión,
hoy la casa-museo de Machado
en Segovia
había cuatro gatos;
puede que fueran seis.
Recorrían el parco jardincillo
mirando con recelo
al visitante,
a salvo, tras las rejas
cerradas a estas horas
en la tarde helada.

Realzaban el busto del poeta
sus ojos en piedra dura,
en piedra para no ver
unas rosas rojas.
El cierzo, persistente,
congelaba.

Te he saludado en Soria y en Baeza,
te visité en Collioure,
paso a verte en Segovia,
y sobre todo,
a menudo retorno a tus palabras,
nunca olvido tus versos.

Antonio, sigues vivo,
seguirás encantándonos,
cantándonos,
hablándonos,
mientras el castellano
siga siendo una forma de entendernos.

Va por ustedes, Madrid, La Palma, 2009.