Hacia tierra baja

22 Ago 2011

CLV

HACIA TIERRA BAJA

 

I

Rejas de hierro; rosas de grana.

A quién esperas,

con esos ojos y esas ojeras,

enjauladita como las fieras,

tras de los hierros de tu ventana?

Entre las rejas y los rosales,

¿sueñas amores

de bandoleros galanteadores,

fieros amores entre puñales?

Rondar tu calle nunca verás

ese que esperas; porque se fue

toda la España de Mérimée.

Por esta calle —tú elegirás—

pasa un notario

que va al tresillo del boticario,

y un usurero, a su rosario.

También yo paso, viejo y tristón.

Dentro del pecho llevo un león.

 

II

Aunque me ves por la calle,

también yo tengo mis rejas,

mis rejas y mis rosales.

 

III

Un mesón de mi camino.

Con un gesto de vestal,

tú sirves el rojo vino

de una orgía de arrabal.

Los borrachos

de los ojos vivarachos

y la lengua fanfarrona

te requiebran ¡oh varona!

Y otros borrachos suspiran

por tus ojos de diamante,

tus ojos que a nadie miran.

A la altura de tus senos,

la batea rebosante

llega en tus brazos morenos.

¡Oh mujer,

dame también de beber!

 

IV

Una noche de verano.

El tren hacia el puerto va,

devorando aire marino.

Aún no se ve la mar.

*

Cuando lleguemos al puerto

niña, verás

un abanico de nácar

que brilla sobre la mar.

*

A una japonesa

le dijo Sokán:

con la blanca luna

te abanicarás,

con la blanca luna,

a orillas del mar.

 

V

Una noche de verano,

en la playa de Sanlúcar,

oí una voz que cantaba:

Antes que salga la luna.

Antes que salga la luna,

a la vera de la mar,

dos palabritas a solas

contigo tengo de hablar.

¡Playa de Sanlúcar, noche de verano,

copla solitaria

junto al mar amargo!

¡A la orillita del agua,

por donde nadie nos vea,

antes que la luna salga!

 

 

ANTONIO MACHADO

 

Nuevas canciones (1924).