El epistolario de Antonio Machado (Baeza, 1912-1919)

Será en Baeza donde el poeta Antonio Machado haga más intensa su relación epistolar con lo más granado de la intelectualidad española de su tiempo, además de con su madre y hermanos Manuel y José. Desde que a finales del mes de noviembre de 1912 escribe su primera carta desde Baeza a su amigo de Soria José María Palacio hasta la última que dirige a José Ortega y Gasset en 1919, nuestro poeta escribe no menos de treinta cartas dirigidas a Juan Ramón Jiménez (ocho), José Ortega y Gasset (siete), Miguel de Unamuno (cuatro), Manuel García Morente (una), Ramón María del Valle-Inclán (una), Azorín (una), Julio Cejador (una), Federico de Onís (dos) y Manuel Bartolomé Cossío (una), entre otros destinatarios.

Pero no sólo resulta de interés este epistolario por su cantidad, sino muy especialmente por lo que en él se contiene de reflexión sobre el problema de España y su regeneración, tomando como ejemplo a veces la propia realidad social que se encuentra en Baeza, como en la carta que escribe a Miguel de Unamuno en junio de 1913, además de en otras dirigidas a Juan Ramón Jiménez u Ortega y Gasset; de información acerca de su situación y estado personal, de su propia obra poética, con unas interesantísimas notas autobiográficas, y de la valoración de la obra de otros poetas coetáneos como en la correspondencia con Juan Ramón Jiménez; de proyectos cívicos, culturales e incluso políticos como en las cartas dirigidas al joven filósofo Ortega y Gasset; de su posición en relación con la guerra desatada en Europa, la cultura francesa, la cuestión del clericalismo y del laicismo, etcétera.

Ante estos asuntos mayores palidecen, aunque no dejen de interesarnos, los propiamente personales relativos a cuestiones editoriales inmediatas, sus deseos de traslado a Madrid o a una ciudad cercana a la capital, sus estudios y exámenes de licenciatura en la Universidad de Madrid, sus peticiones de recomendación para sí mismo o para su hermano Francisco o las confidencias que le hace a su madre sobre el estado de la ropa de vestir a poca más de un mes de su llegada a la ciudad. En todo caso, las cartas escritas en Baeza constituyen uno de los eslabones fundamentales para conocer desde el ámbito de la privacidad, no pocas veces confesional, al poeta Antonio Machado en su relación con el destinatario de que se trate, al que también se ayuda a conocer desde el texto epistolar.

Puede consultarse a este respecto Antonio Machado, «Baeza (1912-1919)», en Epistolario (edición anotada de Jordi Doménech, introducción de Carlos Blanco Aguinaga), Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 99-175.