En la música

La poesía de Antonio Machado, tanto la escrita antes de llegar a Baeza como la que creara en esa ciudad o a raíz de su contacto con ella, ha tenido no sólo una importante recepción lectora, sino que ha estado en el origen de la creación de nuevas obras en otros lenguajes artísticos. En el caso, por ejemplo, de la música ¿quién no recuerda el famoso disco de Joan Manuel Serrat dedicado a Antonio Machado en 1969 o los poemas musicados por, entre otros, Paco Ibáñez, Tate Montoya, Amancio Prada o, más recientemente, Calixto Sánchez, donde lo popular y lo culto se abrazan una vez más? La lista de nombres de compositores e intérpretes que bebieron en la poesía de Antonio Machado no se agota en los nombrados (véase http://www.bibliotecamachado.es/documentos/marcos/documentos.htm ). Recogemos aquí algunas muestras de la sostenida presencia de Antonio Machado en algunos de estos compositores e intérpretes.

Rodolfo Halffter Escrice, Homenaje a Antonio Machado, Op. 13 (1944). I. Allegro / II. Allegretto tranquilo / III. Lento / IV. Allegro.

El 29 de Noviembre de 1944 –año de su escritura-, Miguel García Mora estrena el Homenaje a Antonio Machado, Op. 13, de Rodolfo Halffter. La obra es resultado de un encargo de la Editorial Séneca, fundada en la ciudad de México, al concluir nuestra guerra civil – así nos informa el propio compositor-, por la Junta de Cultura Española, integrada por un grupo de intelectuales españoles republicanos y presidida por José Bergamín, escritor; José Camer, escritor y ministro plenipotenciario; y Juan Larrea, poeta, bibliotecario y arqueólogo. En 1940, la Editorial Séneca publicó, en un tomo pulcramente impreso –sigo el relato del maestro-, las “Obras completas” de Antonio Machado. Todos nosotros, los intelectuales españoles en el exilio, considerábamos a Antonio Machado como el más grande poeta español de nuestro tiempo y le respetábamos por su condición humana, noble y sencilla. Desde el día de su muerte, en Colliure (1939), se despertó en mí el deseo de componer un homenaje al egregio poeta desaparecido… “. En todos nosotros, entonces, latía la esperanza de recuperar, pronto, la patria perdida. Por esta razón, aparece en la edición de mi Homenaje a Antonio Machado, antes de que comience la música, el poema que dice:

esperar, aguarda que la marea fluya,
-así en la costa un barco- sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya…

La obra, muy hermosa, es una sonata grande en cuatro tiempos, en realidad: Allegro, Allegretto tranquillo, Lento y Allegro. La forma que estructura el primer tiempo, el valor de la novedad armónica, la escritura lineal tan cuidada, su sabor español dentro del neoclasicismo escurialense y la austeridad castellana, el culto que nuestro compositor rinde a la Castilla, corazón de España, son esenciales características de la obra.

ANTONIO IGLESIAS ÁLVAREZ

LEZLYE BERRIO, Santiago de Compostela, 2007.

JOAN MANUEL SERRAT, “DEDICADO A ANTONIO MACHADO, POETA” (1969)

“CANTARES”

“LLANTO Y COPLAS”

“LA SAETA”

“DEL PASADO EFÍMERO”

“ESPAÑOLITO”

PACO IBÁÑEZ, “España de ayer, hoy y siempre” (1969)

“PROVERBIOS Y CANTARES”

Joaquín Rodrigo, Con Antonio Machado (Antonio Machado) (1971). Preludio / Mi corazón te aguarda / Tu voz y tu mano / Mañana de Abril / Los sueños / Cantaban los niños / ¿Recuerdas? / Fiesta en le prado / Abril galán / Canción del Duero.

[Finaliza este interesantísimo ciclo dedicado a las canciones de concierto de Joaquín Rodrigo con un programa iniciado por su colección Con Antonio Machado, acaso la más ambiciosa y lograda de cuantas el maestro saguntino ha llevado a término a lo largo de su vida. Por lo que se refiere al número -diez- solo ha sido superada por las “Doce canciones populares españolas” del año 1950, pero la impronta creativa del autor es aquí absoluta, pues todas ellas, aun las de mayor aire popular, (“Fiesta en el prado”, por ejemplo), son creación “ex novo”, si es que esta expresión puede utilizarse en lo realizado por un ser humano.

La importancia y la belleza de la poesía de Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, 1939) ha sido reconocida desde el mismo momento en que fue publicada. y por voces tan autorizadas como las de Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío, Ortega y Gasset, Federico de Onís, Enrique Díez Canedo, Rafael Cansinos Assens, etc.

Rodrigo se acerca por vez primera -musicalmente, se entiende- a la poesía de A. Machado en 1972, es decir, en plena madurez, cuando la mayor parte de su obra está concluida. Lo hace al recibir un encargo de la Comisaría General de la Música del Ministerio de Educación y Ciencia en homenaje a Joaquín Turina. El propio compositor, a propósito de su trabajo. dice lo siguiente: “Solamente tres títulos, de los diez de esta colección, son del propio Machado: “Preludio”, “Los sueños” y “Canción del Duero”, ya que Machado, en general, se limita a numerar sus poemas. Por lo tanto, para titular las otras siete he recurrido al uso habitual de tomar las primeras palabras del poema o entresacar alguna que fuera significativa al sentido o concepto del verso. No forman un ciclo, como ocurre con “La bella molinera” de Schubert o “El amor del poeta” de Schumann, porque no he encontrado en las “Poesías Completas” de este autor un grupo de poesías que aludiera a una persona o a un continuado sentimiento”.

Al margen de que estemos o no de acuerdo con esta última afirmación de Rodrigo, la elección de los poemas es realmente acertada si bien el maestro, o su esposa Victoria a quien está dedicada la colección, han espigado en diversos libros y épocas de la obra poética del gran escritor sevillano.
Rodrigo acierta, en cambio, al resumir los atractivos de la poesía del autor de “Soledades”, así como sus virtudes para ser musicados: “Antonio Machado fue el cantor de Castilla o de su propio corazón. Cantó con predilección las sierras azul y nieve de Soria, los verdes pinos, las pardas encinas y el alto Duero. Cantó con reiteración las rosas y las dulces tardes de abril y la amada con voz de niña que le arrebató la muerte tan pronto y tan quedo. Los poemas de Antonio Machado son cortos y concentrados y porque dejan en la penumbra de sus sentimientos muchas cosas, convienen a la música. Sigo creyendo en la melodía, en la frase completa y medida cuando de canción se trata, y por ello esta colección responde a esta manera de hacer, de la que jamás me he apartado”.

Suponemos que Rodrigo manejó el libro “Poesías completas” (Espasa-Calpe, Colección Austral), del que se hicieron repetidas ediciones, autorizadas por los herederos del autor, en 1940 (2), 42, 46, 49, 52, 56, etc.

La colección Con Antonio Machado se inicia con “Preludio” poema inaugural de la sección “Del camino”, dentro del primer libro de Antonio Machado, “Soledades” (1903), comenzado en 1899 por su autor. En 1907 Machado publica un segundo libro de poesía, el cual es, a su vez, una ampliación (más del doble de poemas) de “Soledades” y lo titula “Soledades. Galerías. Otros poemas”. Consta de seis secciones, una de las cuales. “Galerías” es completamente nueva. La canción va encadenando las tres estrofas de cuatro versos de arte mayor, apoyada por 105 acordes de un piano que solo muy levemente separa las estrofas, refuerza la tensión en el verso décimo yla relaja al fin de la palabra “paloma”.

“Mi corazón te aguarda” está dentro de “Soledades” y es el poema XII en las citadas “Obras completas”, aquel que comienza “Amada, el aura dice”, de becquerianas resonancias. Es una cantinela sostenida por acordes que va ensombreciéndose al recuerdo de la amada muerta, para Machado su joven esposa Leonor Izquierdo Cuevas, fallecida el 1 de agosto de 1912 a los 18 años de edad.

“Tu voz y tu mano” es el poema “Soñé que tú me llevabas” incluido en “Campos de Castilla” (1912), dedicado también a Leonor, a un bello recuerdo que en el sueño parecía realidad. La música, alegre y apoética, refleja bien la esperanza del poeta en que no todo se acabe con la muerte.

“Mañana de abril” figura en la sección “Canciones” del libro “Soledades. Galerías. Otros poemas”. La música, alegre y nostálgica al tiempo, refleja con maestría la estructura del poema, que empieza “Era una mañana y abril sonreía….”

“Los sueños” se incluye en la sección “Galerías” del citado libro, la parte nueva que Machado añadió a la edición de 1907 de sus “Soledades”. Poema bellísimo, cuyas primeras palabras son “El hada más hermosa”, es una canción cuya alegre y saltarina introducción pianística nos dice ya mucho de su carácter. Rodrigo salva, con indudable talento, el inevitable recuerdo de “Margarita en la rueca” de Schubert.

Volvemos a “Soledades” en la canción “Cantaban los niños”, sobre el poema “Yo escucho los cantos /de viejas cadencias”. Rodrigo traza una hermosa melodía, sencilla y con deje infantil, que va como anillo al dedo al texto de Machado. La melodía se repite, pero hay modulaciones que le dan un sentido y una ternura muy especiales.

“¿Recuerdas?” pertenece a la sección “Del camino (es el poema “¿Mi amor?… ¿Recuerdas, dime…?) y se basa en un texto muy triste y lleno de símbolos de desolación y muerte. Rodrigo no se muestra dramático en el sentido tradicional, pero, poco a poco, nos va llevando hacia ese vacío desesperanzado del poema.

Los tres últimos textos de la colección “Con Antonio Machado” proceden del libro “Nuevas canciones”, publicado en 1924 (Ed. Mundo Latino). Es un libro comenzado en Baeza en 1917 y terminado en Segovia en 1920. Su contenido es muy variado, pues, junto a largos poemas de corte parnasiano, encontramos magníficos sonetos, como los que integran la sección “Los sueños dialogados” y los breves cantares que evocan el paisaje de Baeza y de Úbeda.

Rodrigo parece retornar al espíritu de sus “Doce canciones populares españolas” con la canción “Fiesta en el prado”, sobre el poema “Hay fiesta en el prado verde”, a cuyo término el poeta suspira por el regreso de la amada.

“Abril galán” se basa en “Mientras danzáis en corro” y canta ya la alegría de la primavera desde la introducción del piano.

Del poema titulado “Canciones del alto Duero” elige Rodrigo algunas estrofas para su “Canción del Duero”, brillante clausura de la colección. El paso rápido del agua queda reflejado en el piano del primer cuarteto de cada estrofa. Los tres últimos versos se convierten en un estribillo de ritmo vivaz y agitado. La canción es sobria y vivaz al tiempo.

Con Antonio Machado se estrenó en Sevilla el 4 de octubre de 1972 por la soprano canaria María Orán y el pianista cordobés Rafael Gómez Senosiain. Poco después, los mismos intérpretes grababan por vez primera la obra para el sello Hispavox.

ANDRÉS RUIZ TARAZONA]

Tomás Marco Aragón, Ecos de Antonio Machado. Opera imaginaria nº 1 (1975)

[Al afrontar la responsabilidad de una obra en homenaje a una de las más admirables figuras de la cultura española no he querido musicar simplemente uno de sus textos ni tampoco realizar una obra en abstracto que no tenga mayor relación con Machado que el propio título. He esbozado así una especie de biografía cultural del escritor que está de acuerdo con la intención de algunas de mis obras («Escorial», «Ultramarina», «Autodafé» etc.) de encarar la composición como una reflexión sonora sobre los problemas, históricos y actuales, de la cultura española.

He utilizado algunas frases de los escritos de Machado que tocan algunos de sus temas principales: el paisaje como reflejo del hombre hispánico. la España dual, la envidia, los poemas amorosos de sabor popular, las reflexiones de Juan de Mairena, el credo artístico, la muerte… y para ello he utilizado elementos muy naturales: voz humana en su aspecto coral, madera, piedra, metal y el órgano como instrumento muy antiguo y muy moderno dotado de un cierto poder distanciador y litúrgico.

El subtítulo de «Opera imaginaria nº 1» alude al aspecto narrativo de la obra. así como a ciertos movimientos realizados por los cuatro grupos de cantantes para obtener diversas estructuraciones tímbricas y espaciales de la mezcla de voces. No es una obra con desarrollo escénico, pero sí una sugerencia para una particular versión gramática por parte de cada espectador.

La obra se articula en varias secciones -escenas. podríamos decir- que tratan un aspecto concreto de la obra machadiana con una forma propia aunque los elementos sean constantes a lo largo de toda ella. Es una especie de ceremonial austero en homenaje muy sincero a un español que trató esencialmente la problemática de España y que aunque, como otros de su género (Goya, Picasso, Falla, etc.), murió fuera de su país, sólo puede valorarse cabalmente en el contexto de la vida y la cultura española.

Tomás Marco]

CASA HAZEN, ÓRGANO. ESEMBLE VOCALE E STRUMENTALE DIRETTO DA JOSÉ MARÍA FRANCO GIL

Juan Alfonso García, Tres poemas de Antonio Machado (1975). Parábola / Señor, me cansa la vida / Canciones del Alto Duero.

[Los Tres poemas de Antonio Machado para cuatro voces mixtas forman parte de una serie de obras escritas con motivo del centenario de este poeta, celebrado en 1975, y que fueron estrenadas en Granada. El primero, Parábola, es un Andantino de carácter infantil. El segundo, Señor, me cansa la vida, con indicación Pausadamente y con expresión, mantiene un clima concentrado y reflexivo. El último, Canciones del Alto Duero, que no tiene indicación de tiempo, es una alegre pieza con aire popular.

MIGUEL BUSTAMANTE GUERRERO]

“Señor, me cansa la vida” (Antonio Machado, 1913)

PATXI ANDIÓN, “CANCIONERO PROHIBIDO” (1978)

“LA TARDE. POEMA DE UN DÍA CON ANTONIO MACHADO”

AMANCIO PRADA

“SOÑÉ QUE TÚ ME LLEVABAS”

TATE MONTOYA

“SOBRE EL OLIVAR”

SALVADORA GALÁN

“SOBRE EL OLIVAR”

CALIXTO SÁNCHEZ, “ANTONIO MACHADO. RETRATO FLAMENCO” (2001)

“UNA NOCHE DE VERANO”

Martín Morales Lozano, Fantasía para Piano en 3 movimientos. Homenaje y Recuerdo a Antonio Machado (2010).

Gala-Homenaje “La juventud canta a Machado”, V  Semana Machadiana, Baeza, 24 de febrero de 2011.

Actúan Patxi, de Alis, acompañado de José Beltrán; Supersubmarina, con el invitado Antonio Gómez; José Gómez, de Autómatas; Abdón López y Juani Moreno; Macareno; y José Lemus, acompañado de Agustín Durán.

TV Diez