Vida y obra de Antonio Machado

SOBRE LA VIDA Y OBRA DE ANTONIO MACHADO EN SU ETAPA BAEZANA

por ANTONIO CHICHARRO

Con sólo leer atentamente “Poema de un día (Meditaciones rurales)”, uno de los más grandes e innovadores poemas de la poesía española del siglo XX, texto que traza una suerte de escenificación poética del mundo exterior y del mundo interior de un sujeto poemático que se construye a partir de vivencias y experiencias directas del propio Antonio Machado, poema que no en balde había pensado titular “Fe de vida” (fol. 19r del ms. Cuaderno 1) y, con cierto valor inicial denotativo, “Mi vida en Baeza” (fol. 23r del mismo ms.), tendríamos más que suficiente para saber en profundidad de la vida del poeta en su etapa baezana. Si tenemos en cuenta además lo que José Machado dejara escrito en su libro Últimas soledades del poeta Antonio Machado (Recuerdos de su hermano José), comprenderemos cuán imbricadas están en su caso trayectoria poética y trayectoria vital, sin que por ello se tengan que reducir groseramente la una a la otra. Escribía José Machado en el apartado “Sobre su biografía”: “Muchos se quejan de la falta de datos para hacer una biografía de Antonio, pero me parece que al decir esto no se han dado perfecta cuenta de la obra del Poeta. Esta biografía está en la vida interior que él mismo nos presenta, ya que la persona y su obra es, en este caso, indivisible.” (José Machado, 1971: 130).

No obstante, esta legítima aspiración de conocer en profundidad, insistimos, la vida del poeta, lo que revalúa la serie de manuscritos que se han venido publicando y, en ellos, la importancia de su estancia en Baeza, no elimina en cualquier caso la necesidad de conocer hasta sus últimos detalles la trayectoria vital de Antonio Machado, lo que resulta impensable en el marco de esta web oficial. Acuda el lector a algunas de las publicaciones existentes que se ocupan de su biografía y, en ellas, a lo que se cuenta de sus relaciones epistolares con lo más granado de la intelectualidad española de su tiempo ‒Unamuno, Ortega y Azorín, entre otros‒; de sus colaboraciones periodísticas con El Porvenir Castellano, Nuevo mundo, España, La Lectura, entre otros medios e incluso algunos de Baeza; de su encuentro en Baeza con el jovencísimo Federico García Lorca en 1916; de sus viajes y excursiones al nacimiento, curso y muerte del río Guadalquivir; de la gestación y publicación de libros tan importantes como Poesías escogidas (Madrid, Calleja, 1917), Poesías completas (Madrid, Residencia de Estudiantes, 1917) ‒donde incluye nuevos y decisivos poemas escritos en Baeza‒, la segunda edición de Soledades, galerías y otros poemas (Madrid, Calpe, 1919); y de la escritura, a partir de 1917, de poemas luego incluidos en Nuevas canciones (Madrid, Mundo Latino, 1924). Pues bien, consulte el lector, por ejemplo, las biografías de José Luis Cano, Antonio Machado (Biografía ilustrada) (Barcelona, Destino, 1975); o la más reciente y voluminosa de Ian Gibson Ligero de equipaje (La vida de Antonio Machado) (Madrid, Aguilar, 2006) o bien acuda, si no quiere salir de la red internet, a la documentada e ilustrada cronología ofrecida por Abel Martín. Revista de Estudios sobre Antonio Machado de su periodo vital en Baeza, que va de 1912 a 1919 (http://www.abelmartin.com/guia/baeza.html). Accederá a datos e informaciones de interés. Pero si se lee el poema antes mencionado por no decir los del ciclo de Leonor o los del paisaje altoandaluz o los del tema de España, además de sus quintaesenciados poemas reflexivos que se integran en la sección “Proverbios y cantares” o sus numerosos manuscritos ‒en especial, Los complementarios‒ y cartas, conocerá profundamente al poeta y su trayectoria vital trascendida en la materia de sus versos, reflexiones y confidencias. Sabrá así por qué Baeza se ve obligada a cuidar la memoria de su poeta y a celebrar los cien años de su mutuo encuentro.

Fotografías de una Baeza en blanco y negro de los años pre y posmachadianos (Fuentes: Colección particular, http://www.ebaeza.com/http://www.redjaen.es/francis/?m=b)

AUTOBIOGRAFÍA DE ANTONIO MACHADO

Biografía

Nací en Sevilla el año de 1875 en el Palacio de la Dueñas. Anoto este detalle no por lo que tenga de señorial (el tal palacio estaba en aquella sazón alquilado a varias familias modestas) sino por la huella que en mi espíritu ha dejado la interior arquitectura de ese viejo caserón. En mi próximo libro hablo de él, sin más datos que mis recuerdos infantiles.

Desde los ocho a los treinta y dos años he vivido en Madrid con excepción del año 1899 y del 1902 que los pasé en París. Me eduqué en la Institución Libre de Enseñanza y conservo gran amor a mis maestros: Giner de los Ríos, el imponderable Cossío, Caso, Sela, Sama (ya muerto), Rubio, Costa (D. Joaquín —a quien no volví a ver desde mis nueve años—). Pasé por el Instituto y la Universidad, pero de estos centros no conservo más huella que una gran aversión a todo lo académico. He asistido durante veinte años, casi diariamente a la Biblioteca Nacional. En 1906 hice oposiciones a cátedras de francés y obtuve la de Soria donde he residido hasta agosto de 1912, con excepción del año 10 que estuve en París, pensionado para estudiar filología francesa. Estudié en el Colegio de Francia dos cursos (Bedier y Meillet). En 1909 me casé en Soria (Iglesia de Santa María la Mayor) y enviudé en 1912. En 1º de noviembre del mismo año fui trasladado a Baeza donde actualmente resido. No tengo vocación de maestro y mucho menos de catedrático. Procuro, no obstante, cumplir con mi deber. Mis lecturas han sido especialmente de filosofía y de literatura, pero he tenido afición a todas las ciencias. Creo conocer algo de literatura española. Tengo una gran aversión a todo lo francés, con excepción de algunos deformadores del ideal francés, según Brunetière. Recibí alguna influencia de los simbolistas franceses, pero ya hace tiempo que reacciono contra ella.

Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; pero de cuando en cuando siento impulsos batalladores que coinciden con optimismos momentáneos de los cuales me arrepiento y sonrojo a poco indefectiblemente. Soy más autoinspectivo que observador y comprendo la injusticia de señalar en el vecino lo que noto en mí mismo. Mi pensamiento está generalmente ocupado por lo que llama Kant conflictos de las ideas trascendentales y busco en la poesía un alivio a esta ingrata faena. En el fondo soy creyente en una realidad espiritual opuesta al mundo sensible. Siento una gran aversión a todo lo que escribo, después de escrito y mi mayor tortura es corregir mis composiciones en pruebas de imprenta. Esto explica que todos mis libros estén plagados de erratas.

Mi gran pasión son los viajes. Creo conocer algo algunas regiones de la Alta Castilla, Aragón y Andalucía. No soy muy sociable, pero conservo afecto a las personas. He hecho vida desordenada en mi juventud y he sido algo bebedor, sin llegar al alcoholismo. Hace cuatro años que rompí radicalmente con todo vicio. No he sido nunca mujeriego y me repugna toda pornografía. Tuve adoración a mi mujer y no quiero volver a casarme. Creo que la mujer española alcanza una virtud insuperable y que la decadencia de España depende del predominio de la mujer y de su enorme superioridad sobre el varón. Me repugna la política donde veo el encanallamiento del campo por el influjo de la ciudad. Detesto al clero mundano que me parece otra degradación campesina. En general me agrada más lo popular que lo aristocrático social y más el campo que la ciudad. El problema nacional me parece irresoluble por falta de virilidad espiritual; pero creo que se debe luchar por el porvenir y crear una fe que no tenemos. Creo más útil la verdad que condena el presente, que la prudencia que salva lo actual a costa siempre de lo venidero. La fe en la vida y el dogma de la utilidad me parecen peligrosos y absurdos. Estimo oportuno combatir a la Iglesia católica y proclamar el derecho del pueblo a la conciencia y estoy convencido de que España morirá por asfixia espiritual si no rompe ese lazo de hierro. Para ello no hay más obstáculos que la hipocresía y la timidez. Ésta no es una cuestión de cultura —se puede ser muy culto y respetar lo ficticio y lo inmoral— sino de conciencia. La conciencia es anterior al alfabeto y al pan. Admiro a Costa, pero mi maestro es Unamuno.

Bibliografía

He publicado un tomito de versos en 1903 refundido con nuevas composiciones en 1907 Soledades, Galerías y otros poemas y otro volumen Campos de Castilla en 1912. Tengo casi terminados tres volúmenes Hombres de España, Apuntes de paisaje, Cantares y proverbios, que irán saliendo sucesivamente.

Se han ocupado de mis versos con elogio muy superior a mi mérito Unamuno, Azorín, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Marquina, Acebal, González Blanco, Carner, Baquero, Candamo en periódicos y revistas y Rubén Darío en su libro El Canto Errante.

Esta autobiografía, escrita en Baeza en 1913, la dio a conocer Francisco Vega Díaz en «A propósito de unos documentos autobiográficos inéditos de Antonio Machado», Papeles de Son Armadans, t. LIV, núm. CLX, CLXI, CLXII, julio, agosto, septiembre de 1969, pp. 49-99, 165-216 y 295-328.